4 oct. 2010

Miguel Hernández, Loco de Amor

Encuentran 5 Cuentos de Miguel Hernández escritos para su Hijo en Papel Higiénico durante su periodo en la cárcel.





Víctima de la Guerra Civil Española, Miguel Hernández el Poeta nació el 30 de octubre hace 100 años, murió en la Cárcel a la edad de 31, victima de la persecución de Francisco Franco.

Pese a que la situación era cruda y cruel, escribió cuentos en papel higiénico y construyo un carrito de madera para su hijo.
Padeció primero bronquitis y luego tifus, que se le complicó con tuberculosis durante su confinamiento en la cárcel.


Pero el Poeta estaba realmente Loco de Amor desde hacia rato, estando en la guerra Civil Española se escapo del ejercito para casarse el 9 de marzo de 1937 con su musa, Josefina Manresa.




Adiós, hermanos, camaradas y amigos . Despedidme del sol y de los trigos”

Miguel Hernández

1 comentario:

ARTURO ALMANZA dijo...

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta
MIGUEL HERNANDEZ